En promedio, pasamos 10 años de nuestra vida en el trabajo.
El 87% de los empleados a nivel global, no se sienten felices en su trabajo. (Gallup, 2014).

Casi nos hemos acostumbrado a conceptos tales como “La felicidad se construye en la vida privada”, “Al trabajo se viene a trabajar” o “La felicidad depende de la vida personal, no laboral”. Aceptar estas premisas termina siendo una especie de resignación que implica una clara renuncia a disfrutar, a obtener un grado razonable de satisfacción durante 10 años de nuestra vida. Dicho de otro modo, ser o sentirnos infelices durante una década.

En un momento de la historia, donde estamos bombardeados de noticias alarmantes, catástrofes climáticas, guerras, ensayos de bombas atómicas, actos de terrorismo, inseguridad, incertidumbre por posibles cambios o reformas en materia de legislación laboral, claramente aceptar o resignarnos, como individuos y organizaciones, a ser o sentirnos infelices en el trabajo, prácticamente no nos deja margen para tener una mejor calidad de vida.

Curiosa y simultáneamente, es generalizada y habitual la queja respecto de la baja productividad de los colaboradores, sumado a elevados niveles de rotación y ausentismo. Y no es menor el dato de que la producción, en climas satisfactorios de trabajo, aumenta el 31% de acuerdo a varios estudios realizados. como así en la importante reducción de ausentismo. La salud, dicen los mismos estudios, mejora en un 21%.

Siendo así, la pregunta es si no será el momento adecuado para dejar de preocuparnos y más bien ocuparnos en diseñar un programa integral, asesorados por expertos válidos, que tome como piedra fundacional los tópicos y aspectos claves que otorgan inmediata satisfacción y adhesión de los colaboradores y que no necesariamente están relacionados con el salario.

Claves de satisfacción laboral

Desechar definitivamente el arcaico modelo del JEFE. Necesitamos Líderes, Inspiradores y grandes motivadores. Un buen coach que identifique las habilidades personales y priorice la asignación de tareas en base a las mismas. Trabajar en profundidad respecto a generar un buen clima de trabajo interviniendo como mediador conciliando las diferencias. Una sesión de coaching en profundidad, en un clima amigable, permite conocer mucho mejor a las personas, comprenderlas y corregir los desvíos.

Desechar la cultura de escuchar para pensar que vamos a responder y migrar a escuchar para comprender y entender al colaborador.

Horarios flexibles: conciliar necesidades de la empresa y su factibilidad con las del colaborador.

Establecer y respetar los criterios de manera uniforme en todas las áreas de la empresa. Trabajar para evitar la queja recurrente “Cada sector tiene un criterio diferente”. De hecho, esta realidad es una de las barreras más frecuentes en la Comunicación.

Apoyar y desarrollar el espíritu creativo que poseen las nuevas generaciones. Monitorear la coherencia entre los llamados Valores de la Compañía, y las acciones, actitudes y gestiones diarias y concretas. Sí decimos, por ejemplo, que uno de nuestros valores es la Innovación constante, validar que parte de dicha innovación está siendo aplicada al cliente interno.

Antes de decidir acciones supuestamente motivadoras o festejos, hay que darle la oportunidad a los propios colaboradores de opinar. Es decir, incentivar la Participación. Ejemplo, una encuesta ciega, donde la identificación de los colaboradores sea opcional y ellos mismos sean los protagonistas y tengan la oportunidad de expresar sus reales preferencias respecto de las actividades motivacionales.

Frente a tanta estigmatización que cargan las nuevas generaciones, ocuparnos de conocer en profundidad sus características, preferencias, motivaciones, objetivos, intereses, es un excelente primer paso para la necesaria transformación y cambio de paradigma.

Y, muy importante para tener en cuenta, ya se están integrando a la fuerza laboral los más auténticos Millennials, llamados la Generación “Z”. Poderosa y desafiante razón para diseñar planes de gestión nuevos y destinados a generar el clima laboral que nos permitirá atraerlos, retenerlos y que se conviertan en reales referentes de la marca y los valores de cada compañía.

Como dato ilustrativo y de proyección, en las recientes elecciones legislativas de Argentina, se incorporaron al padrón electoral 18 millones de jóvenes.

Una de las premisas de Steve Jobs, dice “Tu trabajo va a llenar gran parte de tu vida, y la única forma de estar realmente satisfecho con él es hacer lo que creas que es un gran trabajo”. El desafío es entonces demostrar a nuestros candidatos a partir de la primera entrevista grupal, habitualmente excesivamente automatizada y siguiendo patrones del siglo pasado, y los actuales colaboradores, que realizarán o están realizando ¡Un gran trabajo!